Forman parte de las llamadas Peñas de Viguera, localidad que se encuentra encaramada entre los riscos de conglomerado roca, que adoptan formas extrañas, curiosas, singulares y sugestivas. Conglomerados de roca con amontonamiento de lineas horizontales, conocidas popularmente como "hojaldres", que toman unas tonalidades rojizas con el sol y producen sensaciones diferentes.
Las Peñas de Viguera constituyen un paraje absolutamente sorprendente en las tierras del Camero Nuevo. Sus rojas rocas llaman la atención a cualquiera que los divise desde el fondo del valle, recorrido por el río Iregua.
LAS PEÑAS
El municipio de Viguera se enmarca en un bello paisaje natural dominado por un conjunto de altas cumbres calcáreas, vigías impresionantes que guardan la "puerta" que da acceso a los Cameros Nuevos. Espacios formados por un conjunto de grandes escarpes situados a ambas márgenes del río Iregua, originados al excavar el río los conglomerados miocenos, entre los que destacan el Castillo de Viguera y las Peñas de Islallana. Estos materiales geológicos ponen en contacto los sedimentos terciarios de la Depresión del Ebro con los secundarios de la Sierra. Sus paredes, de un elevado valor paisajístico, son utilizadas por diversas especies de aves rapaces para establecer sus zonas de cría.
La vegetación del entorno es sumamente variada. Aquí se distribuyen altitudinalmente carrascales, rebollares y hayedos, con pinares de repoblación en las cumbres.
El paisaje es uno de los más atractivos de La Rioja y muy conocido por las vistas de las paredes verticales de conglomerados y las huertas del Iregua que se contemplan desde la población de Viguera. Hay alturas importantes como Pico Cerroyera (1.406m), Peña Saida (1.378) y Serradero (1.491m)
PEÑUECO Y EL CASTILLO
Saliendo por la calle de la Plata llegamos hasta el mirador de Peñueco desde donde se contempla un asombroso y bellísimo paisaje, cambiante según la estación del año. Frente a nosotros destaca majestuosamente la peña "El Castillo", así llamada por su similitud con la característica silueta de un castillo medieval, desde donde se defendía el paso hacia la meseta castellana.



